Cuentos que Curan

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“Dicen que los cuentos sirven para dormir a los niños y para hacer despertar a los adultos” Anónimo.

Escuchar un cuento es saludable, genera bienestar, contribuye al equilibrio emocional, provoca relajación y, en muchas ocasiones, invita a mirarse a uno mismo dejándose interpelar por su provocación ética.

Circulan por el mundo como regalos, como medios para provocar la reflexión personal y el trabajo en grupo, para contribuir a generar salud en el corazón y en las relaciones. Niños, jóvenes y mayores podemos saborear un cuento, con su particular melodía, que nos hablará siempre de cosas importantes para la vida y nos puede abrir a valores genuinamente nobles y saludables.

José Carlos Bermejo se formó en teología pastoral sanitaria, en counselling, en bioética, en gestión y se desempeña tanto en el ámbito de la docencia como en la dirección de un centro para mayores, en el acompañamiento a enfermos al final de la vida y personas en duelo. Actualmente es director del Centro de Humanización de la Salud y la Escuela Pastoral de la Salud en Madrid. Ha publicado y dirigido ediciones de numerosos libros en distintas editoriales.

Aquí les comparto narrado por César Cid dos de sus cuentos:

Y para finalizar un cuento corto sobre el oficio de narrador:

El libro de los abrazos. Eduardo Galeano: Sucedidos/3

¿Qué es la verdad? La verdad es una mentira contada por Fernando Silva.

Fernando cuenta con todo el cuerpo, y no solo con palabras, y puede convertirse en otra gente o en bicho volador o en lo que sea, y lo hace de tal manera que después uno escucha, pongamos por caso, al pájaro clarinero cantando en una rama, y uno piensa: Ese pájaro está imitando a Fernando cuando Fernando imita al pájaro clarinero.

Él cuenta sucedidos de la gentecita linda del pueblo, la gente recién creada, que huele a barro todavía; y también cuenta los sucedidos de algunos tipos estrafalarios que él conoció, como aquel espejero que hacía espejos y en ellos se metía y se perdía, o aquel apagador de volcanes que el diablo dejó tuerto, por venganza, escupiéndole un ojo. Los sucedidos suceden en lugares donde Fernando estuvo: el hotel que abría sólo para fantasmas, la mansión aquella donde las brujas se murieron de aburrimiento o la casa de Ticuantepe, que era tan sombrosa y fresca que te daba ganas de tener allí, una novia esperando.

Además, Fernando trabaja de médico. Prefiere las hierbas a las pastillas y cura la úlcera con cardosanto y huevo de paloma; pero a las hierbas prefiere la propia mano. Porque él cura tocando. Y contando, que es otra manera de tocar.

Como dice Jordi Amenós la vida es más fácil con Galeano…

Hasta pronto!

Fuentes:

Sitio Oficial del Centro de Humanización de la Salud:

http://www.humanizar.es/publicaciones/cuentos-humanizadores.html

Programa radial Pensamiento Positivo publicado el 14/09/2012

“Cuentos que curan. José Carlos Bermejo, Jordi Amenós, Ana Castellano y Sergio Fernández”

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